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Ese Turix, Mi Amigo...Ese Turix, Mi Amigo...

Ese Turix, Mi Amigo... in Grande Prairie, AB

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Ese Turix, Mi Amigo...

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Yucatán, 1847. La incipiente república mejicana está ocupada por tropas de la Unión Americana. Se inicia una ominosa guerra, la que pronto sería llamada "Guerra de castas". Tizimín, situado en las últimas fronteras de la civilización, una década atrás había padecido de asonadas de militares que pretendían separar a la península de Méjico. Desde 1812 la Nueva España habían derogado de facto las leyes de las Cortes de Cádiz, que otorgaban a los indígenas los mismos privilegios que gozaban los españoles. Los nuevos amos son ahora los criollos: hacendados, empresarios, militares, clérigos, y una pequeña burguesía, oprimieron los mayas y restauraron el feudalismo en la región. El levantamiento indígena resultante sería el más cruento que recuerde la historia del Continente. En aquel ambiente, un mozalbete de ambigua procedencia y trastornada personalidad, se involucra activamente en la contienda. La gente blanca del pueblo huye en urgida caravana hacia Mérida, ciudad blanca. En el trayecto, nuestro amigo va descubriendo la realidad de sus orígenes. Y todo parece haber cambiado para él. A la muerte de sus padres, su tía y el cura del pueblo ya se habían encargado de su educación. Un misterioso personaje aparece reiteradamente a suplantar su singular personalidad. Su fascinación por la aventura, la temprana avidez por el dinero, una innata empatía hacia los mayas, y sus relación con una jovencita indígena, le mueven a unirse a los alzados, al tiempo que sus nuevos preceptores le apoyan en su vocación a las letras. A cuatro décadas de la huída, Turix nos relata las peripecias de su vida, y nos da a conocer el intolerante ambiente de aquella época. "El escritor es un observador imparcial, no juez de sus personajes, o de las palabras que él pueda poner en su boca; aprende a alejarse de sí mismo y a mirarse sin complicidades. No resuelve problemas, sólo los plantea abiertamente", expresa en algún momento de su narrativa.
Yucatán, 1847. La incipiente república mejicana está ocupada por tropas de la Unión Americana. Se inicia una ominosa guerra, la que pronto sería llamada "Guerra de castas". Tizimín, situado en las últimas fronteras de la civilización, una década atrás había padecido de asonadas de militares que pretendían separar a la península de Méjico. Desde 1812 la Nueva España habían derogado de facto las leyes de las Cortes de Cádiz, que otorgaban a los indígenas los mismos privilegios que gozaban los españoles. Los nuevos amos son ahora los criollos: hacendados, empresarios, militares, clérigos, y una pequeña burguesía, oprimieron los mayas y restauraron el feudalismo en la región. El levantamiento indígena resultante sería el más cruento que recuerde la historia del Continente. En aquel ambiente, un mozalbete de ambigua procedencia y trastornada personalidad, se involucra activamente en la contienda. La gente blanca del pueblo huye en urgida caravana hacia Mérida, ciudad blanca. En el trayecto, nuestro amigo va descubriendo la realidad de sus orígenes. Y todo parece haber cambiado para él. A la muerte de sus padres, su tía y el cura del pueblo ya se habían encargado de su educación. Un misterioso personaje aparece reiteradamente a suplantar su singular personalidad. Su fascinación por la aventura, la temprana avidez por el dinero, una innata empatía hacia los mayas, y sus relación con una jovencita indígena, le mueven a unirse a los alzados, al tiempo que sus nuevos preceptores le apoyan en su vocación a las letras. A cuatro décadas de la huída, Turix nos relata las peripecias de su vida, y nos da a conocer el intolerante ambiente de aquella época. "El escritor es un observador imparcial, no juez de sus personajes, o de las palabras que él pueda poner en su boca; aprende a alejarse de sí mismo y a mirarse sin complicidades. No resuelve problemas, sólo los plantea abiertamente", expresa en algún momento de su narrativa.

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